Cinco años sosteniendo el contenido de dos unidades de negocio — de la cámara a la métrica, sin escalas.
Mismos dueños, dos unidades de negocio que conviven mientras transitan dos caminos distintos. Uno vende en formato mayorista; el otro, a quien quiera armar su propio mueble.
Home Market es distribución y marketplace: herrajes, accesorios y decoración, con venta directa al público por Mercado Libre, tienda propia en Tiendanube y un local a la calle en Buenos Aires. Herrajes Los Halcones es la fábrica: producto propio, venta B2B, otro tono, otro comprador.
Cada canal pide su formato, su medida y su lenguaje. La misma pieza no sirve para una ficha de Mercado Libre, un banner de la tienda y una historia. Multiplicá eso por dos marcas y por todos los meses del año: ese es el volumen real del trabajo.
No llegué a mantener una marca. Llegué antes de que hubiera algo que mantener.
En 2021 casi no había material propio: ni fotos, ni sistema, ni una voz definida. No hay un antes y después que mostrar porque el antes prácticamente no existía.
El crecimiento de la marca y mi trabajo acá son la misma línea. Todo lo que se ve en esta página se construyó mientras la operación ya estaba corriendo.
Desde que se decide qué se comunica hasta que se lee cómo funcionó. Sin pasar el proyecto de mano en mano y sin que el cliente tenga que coordinar proveedores.
Calendario mensual por unidad y por canal. Qué producto, qué fecha, qué formato.
Producción propia de producto y ambientación. Y búsqueda y edición cuando el catálogo lo permite.
Reels de producto, demostración y uso. Guion, rodaje y dirección en el mismo día.
Retoque, armado de piezas y montaje de video, en todas las medidas que pide cada canal.
Textos por marca y por audiencia. El B2B y el B2C no hablan igual, ni deberían.
Subida y programación en cada plataforma, con su cadencia y sus horarios.
Lectura de lo que funcionó y de lo que no, para corregir el calendario siguiente.
Evaluar formatos nuevos antes de que el rubro los use. Y descartar los que no aplican.
Un catálogo con más de 20 mil productos, que hay que volver deseable pieza por pieza. La constante es el sistema: mismas reglas de encuadre, color y tipografía, cambiando solo lo que cada canal obliga a cambiar.
El formato de mayor rotación: novedades, reposición de stock y promos que duran un día. Producción rápida, sistema fijo.
Cuando el volumen dejó de entrar en una sola persona, armé el equipo. Y seguí a cargo del criterio.
Sumar gente sirve si hay algo que sostenga la coherencia. Antes de delegar dejé el sistema escrito: reglas de encuadre y color, plantillas por formato, tono de copy por marca y un calendario donde cada pieza tiene fecha, canal y responsable.
Con eso, el equipo produce sin consultar cada decisión y yo dirijo en vez de revisar. El cliente no nota el cambio de manos, que es exactamente el punto.
El 20% restante, y el único donde el trabajo empezó por la identidad: rebranding y sitio propio para la unidad de fabricación B2B.
Cinco años con el mismo cliente no se ganan con una campaña. Se ganan sosteniendo el ritmo.
Lo que más aprendí acá es que el contenido es una operación, no una entrega. Lo difícil no es la pieza linda: es que haya pieza todas las semanas, en el canal correcto, con el mismo criterio, mientras el catálogo cambia y las plataformas cambian con él.