La unidad que fabrica — y que necesitaba una marca a la altura del producto que sale de la planta.
Una fábrica con producto propio, presentándose sin presencia en el rubro. Y sin ningún lugar donde mostrarla.
El comprador B2B no llega por una historia de Instagram. Llega buscando confianza: que la fábrica exista, que el catálogo esté claro y que haya con quién hablar. Eso pedía dos cosas —una identidad seria y un sitio que la sostenga— y nada más que eso.
El sitio es deliberadamente simple. No hacía falta más: tiene que cargar rápido, decir qué se fabrica y abrir una conversación.
Una sola página, la marca nueva aplicada y el catálogo a la vista. Suficiente para que un comprador entienda qué se fabrica y escriba.
Con la marca cerrada, el contenido entra en el mismo circuito que Home Market: mismo calendario, misma producción, otro tono. Acá se habla de fabricación, no de decoración.
Dos marcas del mismo dueño no tienen por qué parecerse.
Compartir cliente, calendario y equipo no obliga a compartir tono. Los Halcones le habla a un carpintero que compra por volumen; Home Market, a alguien que está armando su cocina. Sostener las dos voces en paralelo, todos los meses, es la parte del trabajo que no se ve.